La «Noche estrellada» fue creada en junio de 1889 durante la estancia de Vincent van Gogh en el sanatorio de Saint-Rémy-de-Provence. Inspirado por la vista desde su ventana, no pintó un paisaje fiel a la naturaleza, sino una poderosa síntesis de observación y visión artística. El cielo nocturno en remolino, con sus estrellas resplandecientes, la brillante Venus y el característico ciprés, domina la composición y convierte la obra en una de las más emblemáticas del arte moderno. Van Gogh recurrió a intensos tonos azules y amarillos y a una pincelada vibrante para hacer visible el movimiento, la luz y la emoción. El pueblo que se extiende bajo el cielo procede en gran medida de su imaginación y acentúa el carácter intemporal de la escena. Hoy en día, «La noche estrellada» figura entre los cuadros más famosos del mundo y se considera una obra capital del posimpresionismo. Reproducida como una lámina artística de alta calidad, esta obra maestra despliega su fascinante riqueza cromática y su extraordinaria fuerza expresiva en lienzo, póster o enmarcada, y realza con intensidad cualquier espacio vital.