<h3>El nacimiento de Venus, hacia 1484–1486</h3>
<p>Con <strong>«El nacimiento de Venus»</strong>, Sandro Botticelli creó una de las pinturas más célebres del Renacimiento italiano. A pesar de su título habitual, la obra no representa el nacimiento de la diosa, sino su llegada a la isla de Chipre. De pie sobre una gran concha, Venus es transportada hacia la orilla por el viento del oeste, Céfiro, y su acompañante, donde una Hora la recibe con un manto ricamente ornamentado. :contentReference[oaicite:0]{index=0}</p>
<p>Con este gran lienzo de temática mitológica, Botticelli retomó por primera vez desde la Antigüedad la representación idealizada de un desnudo femenino a escala monumental. Los movimientos gráciles de las figuras, los pliegues ondulantes de los vestidos y la composición armoniosa reflejan el ideal de belleza de la Florencia del siglo XV. Al mismo tiempo, la mitología clásica, el pensamiento humanista y el lenguaje formal refinado del Primer Renacimiento se fusionan en una obra que hasta hoy se considera un emblema de la belleza, el amor y el redescubrimiento de la Antigüedad.