Renée Rauchalles combina la libertad abstracta con la claridad simbólica. Sus cuadros narran la dualidad de la vida, entre la calma interior y la amenaza exterior, entre la armonía y la destrucción. Déjese inspirar por este arte excepcional, ya sea como una elegante impresión artística, un cuadro en lienzo o una pintura hecha a mano en el tamaño deseado.
Poder, violencia, destrucción e inhumanidad
Renée Rauchalles vive y trabaja en su ciudad natal, Múnich (Alemania). Desde muy joven, la formación en canto, actuación y ballet moldeó la conciencia corporal y mental de la artista, centrándose especialmente en la introspección. Esta capacidad de percibir las emociones y movimientos internos, inicialmente limitados, condujo a un movimiento liberado que emerge del silencio. La exploración de este movimiento interno, que no solo atraviesa al ser humano sino a toda la creación, llevó a Renée Rauchalles en las artes plásticas a sus obras abstractas y dinámicas, a menudo compuestas por varias partes, que simbolizan este movimiento en formas y líneas fluidas, superando límites restrictivos.
En contraste, se encuentra su ciclo de pinturas figurativas. Este simboliza el espacio arquetípico limitado, formado por el poder, la violencia, la destrucción y la inhumanidad. Para expresar esta dualidad, el principio de la vida, nuestra forma de existencia total, Renée Rauchalles elige conscientemente la representación figurativa-concreta por un lado, y la abstracción por el otro, demostrando con esta yuxtaposición de dos estilos opuestos que uno no excluye al otro y que todo está sujeto a un juego constante de intercambio. En sus pinturas figurativas, utiliza con frecuencia símbolos conocidos como la Torre de Babel en su obra "AufBruch" o la cruz cristiana al estilo de Grünewald en "No matarás", para mostrar que ciertos temas son atemporales y que la humanidad debe enfrentarlos una y otra vez, sin importar en qué siglo viva.
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