Con «El almuerzo de los remeros», Pierre-Auguste Renoir culminó en 1881 una de las obras más emblemáticas del Impresionismo. La pintura muestra a un grupo de amigos en la terraza del restaurante Fournaise, en Chatou, a orillas del Sena, un popular destino de recreo al oeste de París. Tras una salida en bote, los comensales disfrutan del ambiente veraniego, conversan, ríen y se deleitan con vino y una comida compartida.
Renoir retrató en esta escena a numerosos amigos, artistas y a su futura esposa, Aline Charigot. Las pinceladas sueltas, la calidez de la paleta cromática y la vibración de la luz solar confieren a la composición una vitalidad extraordinaria y hacen casi tangible ese instante fugaz. Hasta hoy, la obra se considera la quintaesencia del joie de vivre francés y de la pintura impresionista.
Como reproducción artística de alta calidad, «El almuerzo de los remeros» lleva el encanto luminoso de un día de verano a orillas del Sena a su hogar, ya sea como póster, lienzo o cuadro enmarcado.