<h3>Mona Lisa, hacia 1503–1506</h3>
<p>La “Mona Lisa” es una de las pinturas más célebres del mundo y representa un punto culminante del Alto Renacimiento italiano. Leonardo da Vinci comenzó probablemente este retrato hacia 1503 en Florencia y lo fue perfeccionando a lo largo de muchos años. A diferencia de muchos de sus contemporáneos, Leonardo no entendía el retrato como una simple reproducción de una persona, sino como una síntesis de observación de la naturaleza, ciencia y arte pictórico.</p>
<p>Resulta especialmente característica la <strong>técnica del sfumato</strong>, que él llevó a la perfección y en la que los matices entre luz y sombra se funden sin recurrir a contornos marcados. De este modo, el rostro, las manos y la mirada adquieren una vitalidad extraordinaria. Hoy se identifica mayoritariamente a la mujer representada con <strong>Lisa del Giocondo</strong>. A sus espaldas se despliega un paisaje enigmático con ríos, formaciones rocosas y caminos sinuosos, cuya perspectiva se aleja deliberadamente de la realidad. La sonrisa enigmática y la composición armoniosa hacen de la “Mona Lisa” hasta hoy una de las obras más debatidas e influyentes de la historia del arte europeo.</p>