¡Descubra el mundo pictórico expresivo de Ernst Ludwig Kirchner, uno de los más importantes exponentes del expresionismo alemán! Sus poderosas pinturas, con colores intensos, líneas dinámicas y una mirada sin filtros a la vida moderna, se cuentan entre las obras más impresionantes del siglo XX. Descubra sus inconfundibles obras de arte como una reproducción de alta calidad, un elegante lienzo enmarcado, un moderno póster o una pintura hecha a mano con esmero, disponibles en tamaños personalizados.

El pintor Ernst Ludwig Kirchner nació el 6 de mayo de 1880 en Aschaffenburg y fue uno de los principales representantes del expresionismo.
Nacido como hijo de un químico, estudió arquitectura en Dresde, pero decidió no ejercer esta profesión y en su lugar se unió en 1905 al grupo de artistas de Dresde llamado Brücke. Emil Nolde y Max Pechstein también fueron miembros de este grupo.
Kirchner se desarrolló durante este tiempo del impresionismo al expresionismo. Sus motivos favoritos eran retratos, pintura de desnudos, paisajes, vistas urbanas así como el music hall. Debido a que tuvo poco éxito con sus cuadros en Dresde, se mudó a Berlín en 1911. Sin embargo, tampoco allí mejoró significativamente su situación. No obstante, sus cuadros cambiaron cada vez más. Las formas redondas se volvieron angulosas y los colores perdieron intensidad. Además, se añadieron escenas callejeras, que hoy en día se encuentran entre las obras más populares de este artista.
Max Pechstein, con quien más tarde fundó una escuela de pintura, dirigió en 1911 una exposición de Brücke en la que Kirchner también participó. La escuela de pintura tuvo poco éxito y cuando además en 1913 escribió una crónica sobre el grupo de artistas Brücke, donde se destacaba mucho a sí mismo, se produjo una ruptura con los otros miembros, lo que finalmente llevó a la disolución del grupo.
Kirchner pasó sus vacaciones de verano en la isla de Fehmarn, donde creó una gran cantidad de sus cuadros. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, se ofreció como voluntario en 1915, pero poco después tuvo que ser licenciado por razones psicológicas y se volvió dependiente de los medicamentos. A pesar de su experiencia de guerra y su enfermedad, creó en un sanatorio obras de arte de gran formato. Su compañera de vida, Erna Schilling, vendió sus obras en Berlín en 1917, mientras él vivía en Suiza y sufría de parálisis. Así, ella sentó las bases de su éxito y su independencia financiera. Gracias a un médico suizo y su esposa, logró superar su dependencia de los medicamentos. Se le consideraba cada vez más una persona difícil.
En 1937, los nazis calificaron sus obras de degeneradas. Más de 600 fueron vendidas o destruidas. Un año después, el 15 de junio de 1938, se quitó la vida con un arma de fuego.
© REPRODART.COM